En este escenario social, la principal herramienta utilizada por los anarquistas fue la palabra: folletos, revistas, libros, periódicos... eran repartidos y leídos en alta voz para aquellos que no sabían leer. Había hombres que a pie, en burro o en carromato recorrían las tierras de este país leyendo y enseñando a leer, propagando poco a poco las ideas libertarias y dotando a la población de una herramienta básica para el conocimiento “aprender a leer y escribir”, lo cual en aquellos días era un arma poderosa.
Antes de la creación de la CNT, los sindicatos obreros de influencia anarquista dieron gran importancia a la creación de escuelas racionalistas y bibliotecas. En general la formación intelectual de los obreros ocupaba un destacado lugar en sus actividades. Se consideraba básico para poder organizar la lucha obrera. Por supuesto esta idea también se desarrolla y plasma, cuando en 1910 la CNT se crea oficialmente como sindicato obrero. Y a la par de su creación, fueron organizándose los Ateneos Libertarios. Así tenemos que en los locales y sindicatos de la CNT se crean bibliotecas y se organizas Ateneos. Los obreros después de larguísimas y extenuantes jornadas de trabajo, acudían a estos espacios, donde aprendían, leían, discutían, opinaban... Se inició así un masivo proceso de aprendizaje, independiente de la enseñanza reglada y en manos del clero; un aprendizaje basado en principios racionalistas y libertarios, y por supuestos laicos.
Los ateneos libertarios han perdurado hasta la fecha de hoy. Son casi ya 100 años de existencia. Y el objetivo continúa siendo el mismo: dotar a los individuos de las herramientas necesarias para entender e interpretar la realidad. Puede que ya no sea necesario enseñar a leer y escribir. Se supone que en nuestra sociedad todo el mundo sabe leer. Sin embargo, la cantidad de información que podemos recibir es tanta y en ocasiones tan dispar que sigue siendo necesario trabajar para poder interpretar la realidad, denunciar las injusticias, detectar los juegos y engaños del poder, que en definitiva sólo busca llevar al rebaño dócilmente del redil hacia los pastos, y que una vez saciado el hambre, ¡de pan y circo!, vuelva al redil, a dormir sin pesadillas.
En este contexto, los Ateneos Libertarios son un instrumento para desenmascarar al poder, una herramienta para la formación, para la difusión de ideas, un método para el análisis crítico. Son un espacio esencial dentro del mundo libertario, un elemento básico para de las organizaciones anarcosidicalistas, pues colabora en la lucha contra el poder, dotando a los trabajadores de las herramientas necesarias para la reflexión y el conocimiento y evitar ser dóciles marionetas de un poder que nos impide nuestro desarrollo como personas íntegras y libres. Desde el momento en que el anarcosindicalismo se plantea la lucha contra el poder queda evidenciado que es necesario conocer la “naturaleza del poder”, y son precisamente los ateneos donde ha de llevarse a cabo esa labor de toma de conciencia.
Ateneo Libertario Gregorio Baticón

5 comentarios:
Saludos a todos...
Por mi parte intentaré participar en esta nueva etapa del Ateneo. Reconozco mi parte de culpa de que el susodicho Ateneo Libertario no tuviese una gran asistencia de público, al ser yo uno de los que nunca iba a sus sesiones (por varios motivos, incluido la pereza), y en esa fase digital procuraré aportar algo. Me autodenominó como KRATES y formó parte de un humilde Blog colectivo llamado Los de Abajo a la Izquierda, aunque no nos definamos todos estrictamente anarquistas, las ideas libertarias son las predominantes.
Sobre el tema de la vital importancia de la educación y la propaganda dentro del Movimiento Libertario (ateneos obreros y escuelas racionalistas, por ejemplo), recuerdo un relato, que me contó hace varios años en el local de la CNT vallisoletana un compañero, sobre unos jóvenes anarquistas que abogaban por la vía insurreccional y la lucha armada y que entraron pidiendo armas en una sede cenetista, y uno de los más veteranos les replicó: «¿Queréis armas? Estas son nuestras armas» (indicándoles con el dedo la biblioteca).
Aunque no venga al caso... ¿No os parece ésto contradictorio?
Gracias por el comentario Krates. Que ahora asista poca gente no me preocupa tanto como el hecho de que el anarquismo pueda llegar a vender su integridad ideológica para llenar sus locales de gente de todo pelaje ideológico. A mí no me gusta crecer a base de nacionalistas de izquierdas, oenegeros, cristianos de base y demás falsarios. Prefiero estar en familia y ser coherente con mis principios. Creo que en eso tú y yo estamos de acuerdo. Además la gente es muy cambiante. Yo recuerdo un mes de agosto a finales de los 90 en que la gente, ansiosa de debate y de información no manipulada por los media, aborrotaba la pequeña sala en que celebrábamos nuestros actos a pesar del calor, de la poca gente que había en la ciudad en esas fechas y de que el ateneo había suspendido su programación por vacaciones. Así es la vida. Un abrazo libertario.
Respecto a la contradicción a mí me parece que sí lo es... pero también me parece que hay que dar a la gente libertad incluso para equivocarse.
¡Y qué razón tienes, compañero! Estos izquierdistas indefinidos están haciendo mucho daño. Ahora mucho jovenzuelo que se define antifascista y no tiene ni idea de lo que significa la palabra, por ejemplo. Y a su vez simpaticen con los batasunos y semejantes. O el hecho de creer en la honestidad de muchas ONGs, que en el fondo son empresas privadas que viven de aquello que defienden, con sus liberados y buenos sueldos incluidos.
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